Retrato de Cenizas

Y así, envuelto en una capa de misterio y silencio absoluto, el anciano de la mirada vacía, de la silueta frágil y vulnerable, a pecho descubierto, como quién voluntariamente espera recibir el disparo certero de un antojadizo destino, comenzó a trazar líneas de forma aleatoria en el suelo, ocupando como pincel su dedo índice y untándolo en las cenizas dejadas por su agónico llanto, de esta forma, haciendo retrospectiva de momentos lejanos consumidos por la gélida llama de la eternidad, logró de manera inconsciente, dibujar un auto retrato a la perfección, sin embargo, ese cuadro fantasioso de sí mismo que yacía en el suelo tenía una defecto, una tenue sonrisa de nieve gris que la brisa decidió borrar sin piedad alguna, de esta forma, el retrato del anciano se transformó en un espejo, y este último reflejaba todo lo que el anciano era en realidad, nada.

El viento no sólo se había llevado su sonrisa, también se había llevado toda su vida, convertida en cenizas.

[Flash 9 is required to listen to audio.]
1 reproducción

Esta canción de fondo, en medio de la bruma nocturna, junto a un cigarro y tu licor preferido, pueden entregarte experiencias de nostalgia memorables, tan memorables que acabarás pensando en todo aquello que querías decir y que jamás pudiste por motivos tan absurdos que un par de lágrimas invisibles no bastarán para expresar esa congoja rutinaria del olvido, mientras esa larga estela de ceniza pende de aquél cilindro cancerígeno como jugando a la cuerda floja, hasta que al final cae irremediablemente al santo sepulcro de tu cenicero, para encontrarse con los restos de un ayer que no volverá.

Observando Dimensiones

7:00 Am, y ¿puedes creer que a estas horas de la mañana aún sigo despierto sin conciliar de ninguna forma el sueño?, quizá ya no quiero soñar.

Es molesto sentir esa pesadez en los ojos, pero no puedes encontrar la paz interior necesaria para desconectar tu mente de las ideas que te azotan como látigos de fuego. Esas ideas, fantasías, alucinaciones, de observarte, oculto bajo las sombras, sigilosamente siguiendo cada paso que das, sin interrumpir tu ceremoniosa armonía, alejado, como mirándote a través de una ventana que conecta hacia otra dimensión. La verdad de las cosas, observarte enciende mi ira, pero no sé por qué lo sigo haciendo, quizá aún estoy pecando de ingenuo, o quizá me gusta sentir esa rabia e impotencia de manera silenciosa.

Ya no puedo hilvanar ideas concretas, ya no sé lo que hago ni lo que digo, en suma, ya no recuerdo quién soy, ni a qué he venido. En todo caso, siendo sincero, tampoco me interesa saberlo.

Máscara Metamórfica

Todos usamos una sola máscara. Máscara que nos protege y nos cuida, nos lleva al perdón y al olvido.

Máscara que llora sangre, se derrite y se quiebra con el tiempo. Que sonríe y guarda silencio.

Máscara que muestra nuestros ojos, vacíos y llenos de nada, a veces, llenos de ilusión y esperanza a veces llena de miedo y templanza. Máscara burlesca.

Máscara que cambia según el momento. Máscara de mentira, careta de bufón sádico, antifaz de vergüenza y tolerancia.

Es que ¿nosotros manipulamos ese rostro inerte? O sencillamente ¿él nos manipula a nosotros?

Máscara desgraciada, bendita sea tu ironía, sucia y llena de gracia, ciega sorda y muda. ¿Qué virtudes y defectos has de ocultarnos? Cuerpo físico sin brazos ni piernas, que respira artificialmente. Disfraz malicioso y depravado que nos transforma en todo lo que sí y no queramos.

Tú nos haces Dios y Leviatán en un mismo espacio de nuestra tercera dimensión, no basta tan sólo una mirada para reconocer tu vulgar intención.

Melodía silenciosa

Me considero uno de los abanderados de aquellos que deciden callar, y es que ocultar una emoción precisa cuando el dolor te consume de raíz, para no desatar un vendaval destructivo, parece ser la decisión más acertada en estos momentos. Aún así, seguiré cantando esta agridulce melodía en silencio, y quizá, si la diosa fortuna está de mi lado, algún día la podamos interpretar juntos, mientras tanto, seguirás siendo ese sonido lejano e inalcanzable, ese eco de mi voz que reverbera a la distancia …

A Sangre Fría

Déjame deslizar lentamente por tu vientre mi daga de ilusiones, hasta llegar al punto más sensible de tu cuello.

Déjame jugar con tu cabello mientras permaneces inmovilizada por el filo del frío acero onírico de aquella navaja clavada sutilmente a tu garganta.

Déjame apagar tus miedos con un profundo beso lleno de pasión y fuego.

Tu vida en mis manos en un abrir y cerrar de ojos.

Liberarte de tu dolor con un susurro al oido…

[Flash 9 is required to listen to audio.]
4 reproducciones

Pesadillas caprichosas parte II


Pero ese germen ínfimo que trataba de sepultar y que yacía oculto en la profundidad de mis sueños, se apoderó de mí, y sus raíces se extendieron al exterior, nublando mi sano juicio y todos mis sentidos. No sé si este cuerpo cansado por el ajetreo diario tenga la fuerza suficiente para sostener un muro de orgullo, y al mismo tiempo, luchar contra este parásito desgarrador que nació con un pequeño y maldito destello de momentos pretéritos. Lo haré …

… a mi manera.

Pesadillas Caprichosas

¿Acaso no es suficiente con este insomnio despiadado?

Una cárcel sin barrotes, sólo imágenes de situaciones inexistentes, que desearías de todo corazón que realmente ocurrieran, colgadas como en una galería de arte contemporáneo, retratos con un marcado estilo de impresionismo confundidos con el arte abstracto. Sólo yo sé interpretarlas, una quimera devastadora, pesadillas con vida propia tal como tú, cuadros que has deseado enterrar hasta hacerlos desaparecer por completo, de cualquier forma, en cualquier medida, mágicamente de tu vida insomne.

Al final, me despierto de sobresalto, mi corazón late con frenesí, para descubrir estupefacto y con terror, que el último lugar que me queda de vulnerabilidad humana es en mis sueños, los torturadores perfectos, el último espejo, la última frontera que me queda por hacer pedazos y ser al fin libre de estas enfermizas ataduras que me impiden pisar con firmeza la tierra prometida.

Luz del Norte

Con tal belleza natural que me entregaste, fuiste digna de ser inmortalizada en mi memoria. Tu velo de seda adornando el cielo nocturno, suavemente se desliza a través de esa bóveda celeste ennegrecida, acariciando lenta y apasionadamente las estrellas.

Ante estos ojos soñadores, cansados y desvelados, permaneciste desnuda durante algunas horas, consiguiendo hacer brillar por unos instantes estas pupilas marchitas que habían perdido todo signo de vida; la perfección absoluta ante mí por algunos momentos.

Es una agonía inmensa estar asentado tan lejos de tu presencia, por mí me hubiese quedado para siempre, admirándote noche tras noche, mi dulce Aurora Borealis, mi dulce hechicera, bruja distante y desorientadora, sombrío fantasma de mis mejores recuerdos.

El Bar de la Señora Tristeza

Señora tristeza, sírvame usted en copa de oro sus lágrimas más amargas, me las beberé de golpe junto a toda mi pasión, mientras espero a mi amada inocencia. Ella ha salido a cortar flores en un huerto, al medio de un lejano cementerio, y con su dulce vos me ha dicho “Espérame con doña tristeza, ella ahogará tus recuerdos hasta que yo regrese …”

Dama desmemoria, acompáñeme usted en mi profundo dolor, beba conmigo lágrimas en copas de plata, porque el tiempo ha pasado y mi dulce amada inocencia no ha regresado …

Padre tiempo, pobre y borracho, sea usted testigo de mi malestar, bebamos en copas de hierro oxidado, porque mi dulce y amada inocencia me ha escrito y me ha contado sus aventuras en tantos pueblos ella ha visitado, aún sigo triste, pero al menos de mi se ha acordado.

Mi estimada y joven paciencia, siéntese conmigo y deme consejos de fuerza, mientras compartimos una botella de la mas robusta y fría sangre de mi nueva y mejor amiga la muerte, que ha decidido apaciguar mi dulce agonía con su luto y bello cantar.

Señora tristeza, yo ya no espero mas, me voy lejos de aquí, si mi amada inocencia llega a regresar, dígale de mi parte que yo nunca la perdí, ella siempre fue y será una mentira, y tan sólo nunca existió para mi …